
Ella seguía paseando en aquel solitario camino y fue descubriendo algunas plantas y flores de cada estación, robles, madroños, pensamientos, anémonas, narcisos, Jancitos. Nunca antes había reparado, ni tenido tiempo para mirar detenidamente y disfrutar del otoño, ni de la especial belleza invernal. Cuando María comenzó a disfrutar del otoño, se dio cuenta que éste ya había pasado y comenzó a notar y sentir la humedad del frío invierno. Así, de esta manera, fue mejorando su estado de ánimo y fue comprendiendo que, en cada época, o etapas de la vida, hay cosas bonitas. Sólo hay que prestar atención para descubrirlas y poder disfrutar de ellas, en cada momento.
Libro-Justicia
Entre las páginas de aquel libro usado y
Envejecido por el tiempo, busqué…
Y en verdad hoy, no encontré justicia.
Almas doloridas buscan desesperadas
Nuevas letras impresas en libro que
Puedan calmar el dolor de sus heridas
Y claman desesperadamente a gritos
Un bálsamo impreso en letras grandes
Llamado: ¡justicia, justicia, justicia!
Trinidad Viñas
En época de guerra y, antes de ella, quemaron iglesias, violaron a monjas y los curas eran perseguidos. Había muchos bandos y diferentes formas de pensar y, también, de hacer daño. Una sangrienta guerra civil de todos contra todos.
Yo nací en la decadencia de un mundo destrozado por las guerras. Siendo la cuarta de seis hermanos. Mis padres a pesar de los pesares, jamás nos inculcaron odio, sino al contrario, mucho amor a la vida y hacia nuestros semejantes.
En aquellos años, algunos jóvenes, sin recursos, escogían el seminario para poder estudiar, aunque les impusieran la carrera de teología. No todos podían, solo accedían los privilegiados que tenían la suerte de conocer a alguien influyente que les recomendara. Por eso, cuando les tocaba cantar misa, muchos se salían del seminario, pues no todos eran tocados por la gracia de Dios hasta punto de renunciar a tener una familia. Aunque la mayoría se quedaban para ejercer la carrera eclesiástica, bien por vocación o porque tenían asegurada la comida y un pequeño salario, vida tranquila y bien mirada.
Crecí con las enseñanzas y parábolas del libro de Hemos visto al Señor y de los misterios de la Santísima Trinidad: Padre, hijo y Espiritusanto: Tres personas distintas y un solo Dios verdadero. Cosa que, conforme fui creciendo, me hacía pensar: ¿Qué querrá decir tres personas distintas y un solo Dios verdadero? Cuando preguntaba sobre el tema, nadie me daba una explicación coherente que, a mi edad, comprendiera.